domingo, 7 de diciembre de 2014

Rel3 El diabólico fraude de la Ouija

El tablero “ouija” es un fraude y un engaño en la casi totalidad de las veces que se usa para contactar con alguna entidad espiritual. En muy rarísimas ocasiones se puede suponer como medio de contactar y tratar con los demonios, nunca con los fallecidos. Si Dios no lo desea, no es posible comunicación alguna de los vivos con los muertos porque sólo Dios es el Señor de los vivos y de los muertos. Por tanto, en la posibilidad de contactar con los difuntos la iniciativa siempre sería de Dios, nunca voluntad de los hombres. Por eso mismo, practicar la “ouija” es un pecado porque presupone una capacidad del ser humano que no le es propia y, además, está totalmente desaconsejado por la Iglesia.

1. Las nuevas formas de religiosidad.

En los países occidentales, a finales del siglo XIX, se produjo un gran desarrollo de la ciencia y la tecnología industrial, surgiendo así dos corrientes contrarias entre sí:
  • Por un lado, un cientifismo materialista y orgulloso de sus logros que, influenciado por la masonería, consideraba al hombre como único dios de la creación y despreciaba todo pensamiento religioso, así como propio de ingenuos e incultos.  
  • Por otro lado, las corrientes que reaccionaban contra ese cientifismo y que intentaban satisfacer sus anhelos de trascendencia y ordenar sus creencias religiosas ante la nueva realidad científica y tecnológica. Esto provoca una gran actividad en la búsqueda de propuestas religiosas nuevas que, distanciándose del cristianismo, encuentran sus fuentes en las religiones orientales: esoterismo, sabiduría antigua, etc. Nacen así multitud de nuevas corrientes espirituales: cristianismo gnóstico, nuevas formas de protestantismo (adventistas, mormones, cienciología), etc. Toda esta búsqueda de nuevas formas de religiosidad quiere encontrar sus razones en el contacto con las realidades invisibles lo que dará lugar a las prácticas de espiritismo. 
De supuestos contactos con los espíritus ya se hablaba en el siglo XVIII. Pero el espiritismo, propiamente dicho, comenzó a desarrollarse en Alemania entre 1829 y 1846 con Frederika Hauffe, famosa vidente donde el sonambulismo, la hipnosis y la posesión con espíritus de difuntos era habitual. En América se empezó a dar a conocer entre 1843 y 1844 mediante el médium Andrew Jackson David. El escritor Allan Kardec también contribuyó enormemente a su difusión al publicar en 1857 "El libro de los espíritus", que tuvo mucho éxito. En la sociedad burguesa de aquella época comenzaron a proliferar las sesiones de espiritismo y pretendidos contactos con el "más allá".

2. El tablero "ouija".

"Ouija" es una sustantivo formado por dos palabras "oui" (“sí”, en francés), y "ja" (“sí”, en alemán). El tablero fue patentado en 1890 por Elijah Jefferson Bond con una clara intención comercial. Desde 1966 la patente la posee actualmente la empresa “Hasbro”, distribuidora de juegos tan famosos como el Monopoly, el Trivial Pursuit, el Risk o el Cluedo. 

El tablero “ouija” apenas ha variado debido a los derechos de la patente. Desde que comenzó a fabricarse se le atribuyó su origen a los egipcios, que en aquellos años constituían la civilización antigua más popular por la gran cantidad de enigmas y secretos que se iban descubriendo de ella.

El tablero original de la “ouija” es de madera y consta de las 26 letras del alfabeto inglés (desde la A hasta la Z) y los 10 dígitos numéricos (desde 0 al 9). Además tiene la expresión "Good bye" ("Adiós"), y las opciones "Yes" y "No". También están los símbolos de dos estrellas y un sol junto con una luna creciente con otra estrella en los cuatro ángulos del tablero.

3. El fraude de la “ouija”

Los experimentos que se han hecho para comprobar la veracidad de la "ouija" siempre han dado la misma respuesta: cuando los participantes no pueden ver los signos sobre el tablero o se cambian por otros que para ellos no sean conocidos, no se obtienen frases coherentes. 

La casi totalidad de las sesiones "ouija" son una pérdida de tiempo, y a veces dinero, en tanto que son un fraude y un engaño. Es fácil además creer que el anillo o el vaso se mueve solo, siendo un simple efecto de suma de fuerzas de cada uno de los participantes, que lleva a que cuantas más personas sean, más auténtica sea la sensación en cada participante de que "yo no lo he movido, se ha movido solo"

4. Lo diabólico en la “ouija”

Sin embargo, en muy raras ocasiones, puede ocurrir que sean los demonios quienes se hagan pasar por espíritus de fallecidos, por medio de sugestiones y haciendo apariciones falsas de personas que han muerto. Así, podría darse que a través de la malsana curiosidad de los participantes en contactar con algún fallecido o con seres espirituales, estén consintiendo la presencia y convocación de demonios, los cuales nunca se verán sometidos ni por tableros “ouija” ni por conjuros o círculos protectores, talismanes o pentáculos, sino que manifestarán libremente su poder y maldad sobre los participantes.

La experiencia de los exorcistas católicos y también del clero protestante, es que cuando una persona invoca "presencias" (aunque crea que son espíritus de seres queridos ya muertos, o fallecidos en general) hay riesgo real de que acudan demonios.

El diario británico Daily Mail, en noviembre de 2014, reprodujo unas declaraciones del padre Anthony Hayne, cura católico y exorcista inglés retirado, que afirma que varios de los adolescentes que atendió en el pasado "habían usado tableros ouija y habían dejado entrar a la oscuridad en sus vidas". También Tom Willis, clérigo anglicano de la archidiócesis de York, recuerda que en los años 60 atendió muchos casos de personas que necesitaban ser liberadas de influencias malignas y que acababan en hospitales psiquiátricos tras quedar mentalmente afectados por lo vivido con la ouija.

Guillermo Ortea es un padre de familia que se adentró en lo demoníaco a través de la ouija, a la que recurrió muchas veces entre los 13 y los 18 años. Aunque luego no la utilizó más, vivió bajo influencia de lo maligno durante toda su vida y esta afectó también a su hija. 

El escritor José María Zavala cuenta en uno de sus libros el caso de un hombre afectado por lo demoníaco después de haberse implicado en el juego de la ouija

El padre Salvador Hernández, exorcista de la diócesis de Cartagena-Murcia, empezó a ejercer ese ministerio porque visitaba las prisiones y se daba cuenta que muchos presos practicaban ouija y se sentían esclavizados por el mal, incapaces de cambiar y dejar la mala vida. "Me encontré allí con chicos que habían jugado con espiritismo, ouijas o habían realizado pactos satánicos. Me decían que no podían cambiar, que todo les iba mal porque pertenecían al demonio, que estaban enganchados...". Dejar lo esotérico forma parte del proceso para recuperar la libertad personal, para ser un hombre libre. 

En febrero de 2013, en el programa "Al descubierto" de la cadena 13TV se dio a conocer la historia de María, una mujer víctima de actividad demoníaca que atiende Fernando Armenteros, el exorcista de la diócesis de Alcalá de Henares. Ella contó como "el día que yo hice la ouija pasó algo que yo noté que salía de lo normal. La mano que tenía puesta empezó a temblar de la misma forma que las convulsiones que me han quedado desde entonces y noté que había entrado algo. En mi vida empezó a torcerse todo, comencé a estar enferma de forma reiterativa. Busqué un sacerdote y dijo que tenía algo y que iba a rezar. Ese día fue el más feliz de mi vida".

5. La película

La película norteamericana de terror Ouija es una historia ficticia de unos adolescentes que se ponen a jugar con este famoso tablero, presentado como un juego, y despiertan un malvado ente oscuro, unos demonios, que intentarán acabar con ellos. La película, financiada en parte por la empresa norteamericana de juguetes Hasbro, no es ajena a todo un negocio que se ha desatado a continuación de su estreno: vender tableros "ouija".

Uno podría pensar que la historia debería tener un valor educativo, que debería enseñar que jugar con lo oculto es peligroso, que el mal existe y no se debe tontear con él. Sin embargo, la película seduce con la idea de jugar con este tablero y sobrevivir a él. Ese ha sido siempre el encanto de la "ouija" con los adolescentes. La psicología adolescente quiere probar sus límites, salir de lo permitido, demostrar a la sociedad que es distinto, demostrar al grupo de otros adolescentes que es valiente, arriesgado... ¡adulto! A estas edades eso se demuestra con "ritos", con hacer cosas prohibidas, peligrosas... y eso incluye la "ouija".

Ya en 1973, en otra película, El Exorcista, basada en los hechos reales narrados en la novela del escritor católico W. P. Blatty, aparece la "ouija" asociada, en este caso, a un fenómeno de posesión diabólica.

6. La oposición de la Iglesia a estas prácticas. 

La Iglesia siempre se ha opuesto a este tipo de prácticas que, entre otras cosas, representan una forma de manipulación y confunden a la persona en sus creencias alejándolo de la verdadera Fe en Dios.

Desde El Vaticano se dijo en 1917 que no era lícito “asistir a cualesquiera reuniones o manifestaciones espiritistas, ni siquiera a las que presentan apariencia de honestidad o de piedad, para interrogar a las almas o espíritus, o para oír sus respuestas, o para sólo mirar, aun dejando claro no querer tener parte alguna con los espíritus malignos”.

El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2115-2116) afirma: "Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone "desvelan" el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y suertes, los fenómenos de visión, el recurso a "mediums" encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios"

No es posible, si Dios no lo desea, contactar con los fallecidos. Lo que nos sucede y hacemos tras nuestro fallecimiento es asunto sólo de Dios, el Señor de la vida y de la muerte. Las virtudes teologales de la Esperanza y la Fe han de animarnos a confiar en Dios y a rezar por todos los fallecidos.

Fuentes: