Esquema:
La revelación progresiva de Dios en la Historia: La Historia de la Salvación.
«Esta fiesta (de Todos los Santos) nos recuerda que no estamos solos; Dios mismo nos acompaña con esa multitud incontable de hombres como nosotros que caminan a nuestro lado como peregrinos hacia la patria definitiva; que estamos inmersos en una muchedumbre incontable de testigos, con los que formamos un solo cuerpo. Esta muchedumbre de santos nos estimula a mantener nuestra mirada fija en la meta y en las promesas que nos abren a la gran esperanza, la del cielo».Cardenal Cañizares.
"La unción del santo crisma después del Bautismo, en la Confirmación y en la Ordenación, es el signo de la consagración. Por la Confirmación, los cristianos, es decir, los que son ungidos, participan más plenamente en la misión de Jesucristo y en la plenitud del Espíritu Santo que éste posee, a fin de que toda su vida desprenda «el buen olor de Cristo». Por medio de esta unción, el confirmando recibe «la marca», el sello del Espíritu Santo. El sello es el símbolo de la persona, signo de su autoridad, de su propiedad sobre un objeto, por eso se marcaba a los soldados con el sello de su jefe y a los esclavos con el de su señor. Autentifica un acto jurídico o un documento y lo hace, si es preciso, secreto. Cristo se declara marcado con el sello de su Padre. El cristiano también está marcado con un sello: «Y es Dios el que nos conforta juntamente con vosotros en Cristo y el que nos ungió y el que nos marcó con su sello y nos dio en arras el Espíritu en nuestros corazones» (2Co 1,22). Este sello del Espíritu, marca de la pertenencia total a Cristo, la puesta a su servicio para siempre, indica también la promesa de la protección divina en la prueba escatológica»".
“Llegaron a una islita de los Lucayos, que se llamaba en lengua de indios Guanahaní. Luego vinieron gente desnuda. Sacó el Almirante la bandera real y los capitanes con dos banderas de la Cruz Verde que llevaba el Almirante en todos los navíos, con una F y una Y. Vieron árboles muy verdes, y aguas muchas y frutas de diversas maneras”.
Del Diario de a Bordo de Cristóbal Colón.
"Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra estaba informe y vacía; la tiniebla cubría la superficie del abismo, mientras el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas" (Génesis 1, 1-2).
"Dijo Dios: «Exista la luz». Y la luz existió. Vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla. Llamó Dios a la luz «día» y a la tiniebla llamó «noche». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero" (Génesis 1, 3-5).
"Y dijo Dios: «Exista un firmamento entre las aguas, que separe aguas de aguas». E hizo Dios el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de encima del firmamento. Y así fue. Llamó Dios al firmamento «cielo». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo" (Génesis 1, 6-8).
"Dijo Dios: «Júntense las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezca lo seco». Y así fue. Llamó Dios a lo seco «tierra», y a la masa de las aguas llamó «mar». Y vio Dios que era bueno.
Dijo Dios: «Cúbrase la tierra de verdor, de hierba verde que engendre semilla, y de árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra». Y así fue. La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie. Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero" (Génesis 1, 9-13).
"Dijo Dios: «Existan lumbreras en el firmamento del cielo, para separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años, y sirvan de lumbreras en el firmamento del cielo, para iluminar sobre la tierra». Y así fue. E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche; y las estrellas. Dios las puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, para regir el día y la noche y para separar la luz de la tiniebla. Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto" (Génesis 1, 14-19).
"Dijo Dios: «Bullan las aguas de seres vivientes, y vuelen los pájaros sobre la tierra frente al firmamento del cielo». Y creó Dios los grandes cetáceos y los seres vivientes que se deslizan y que las aguas fueron produciendo según sus especies, y las aves aladas según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Luego los bendijo Dios, diciendo: «Sed fecundos y multiplicaos, llenad las aguas del mar; y que las aves se multipliquen en la tierra». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto" (Génesis 1, 20-23).
"Dijo Dios: «Produzca la tierra seres vivientes según sus especies: ganados, reptiles y fieras según sus especies». Y así fue. E hizo Dios las fieras según sus especies, los ganados según sus especies y los reptiles según sus especies. Y vio Dios que era bueno.
Dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra». Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó.
Dios los bendijo; y les dijo Dios: «Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra».
Y dijo Dios: «Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la superficie de la tierra y todos los árboles frutales que engendran semilla: os servirán de alimento. Y la hierba verde servirá de alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra y a todo ser que respira». Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto" (Génesis 1, 24-31).
"Así quedaron concluidos el cielo, la tierra y todo el universo. Y habiendo concluido el día séptimo la obra que había hecho, descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque en él descansó de toda la obra que Dios había hecho cuando creó.Esta es la historia del cielo y de la tierra cuando fueron creados" (Génesis 2, 1-4).
Otras actividades posibles:Actividad 1: Reflexión compartida. Actividad 2: Hacer una tabla con los siete días de la creación.Actividad 3: Diseñar cartas (Creación y días de la semana). Volveremos a utilizarlas más adelante.Actividad 4: Realiza un collage sobre la creación en un folio A4, a partir de imágenes de revistas o descargadas de Internet.
"Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra estaba informe y vacía; la tiniebla cubría la superficie del abismo, mientras el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas" (Génesis 1, 1-2).
"Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno. Pasó una tarde, y pasó una mañana" (Génesis 1, 31a).
«¡Tú eres el único Señor! Tú hiciste el cielo, el cielo de los cielos y todas sus estrellas, la tierra y todo cuanto hay en ella, los mares y todo lo que contienen. Tú das la vida a todo y todos los astros del cielo te adoran» (Nehemías 9, 6).
Salmo 148
Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.
Alabadlo, todos sus ángeles;
alabadlo todos sus ejércitos.
Alabadlo, sol y luna;
alabadlo, estrellas lucientes.
Alabadlo, espacios celestes
y aguas que cuelgan en el cielo.
Alaben el nombre del Señor, porque él lo mandó, y existieron. Les dió consistencia perpetua y una ley que no pasará.
Alabad al Señor en la tierra, cetáceos y abismos del mar, rayos, granizo, nieve y bruma, viento huracanado que cumple sus órdenes,
montes y todas las sierras,árboles frutales y cedros, fieras y animales domésticos, reptiles y pájaros que vuelan.
Reyes y pueblos del orbe, príncipes y jefes del mundo, los jóvenes y también las doncellas, los viejos junto con los niños,
alaben el nombre del Señor, el único nombre sublime. Su majestad sobre el cielo y la tierra; él acrece el vigor de su pueblo. Alabanza de todos sus fieles, de Israel, su pueblo escogido.
DESAPRENDER LA GUERRA
Desaprender la guerra, realimentar la risa,
deshilachar los miedos, curarse las heridas.
Difuminar fronteras, rehuir de la codicia,
anteponer lo ajeno, negarse a las consignas.
Desconvocar el odio,
desestimar la ira,
rehusar usar la fuerza,
rodearse de caricias.
Reabrir todas las puertas,
sitiar cada mentira,
pactar sin condiciones,
rendirse a la Justicia.
Rehabilitar los sueños, penalizar las prisas,
indemnizar al alma, sumarse a la alegría.
Humanizar los credos, purificar la brisa,
adecentar la Tierra, reinaugurar la Vida.
Desconvocar el odio,
desestimar la ira,
rehusar usar la fuerza,
rodearse de caricias.
Reabrir todas las puertas,
sitiar cada mentira,
pactar sin condiciones,
rendirse a la Justicia.
Desaprender la guerra, curarse las heridas.
Desaprender la guerra, negarse a las consignas.
Desaprender la guerra, rodearse de caricias.
Desaprender la guerra, rendirse a la Justicia.
Desaprender la guerra, sumarse a la alegría.
Desaprender la guerra, reinaugurar la Vida.
A1.- Sobre el género literario empleado.
El género literario utilizado en los primeros capítulos del Génesis (Gn 1-11) no permite considerar la narración como una historia real. No podemos pretender que estos capítulos sean la crónica de los primeros años de la historia humana. Su redacción escrita, procedente de fuentes orales, tuvo lugar alrededor de los siglos VI-V a.C. La intención de los autores no era hacer historia, sino contar verdades fundamentales para la relación del hombre con Dios.
Pero el género literario tampoco corresponde a una mitología, aunque utilice un lenguaje mítico. Lo explicaba así San Juan Pablo II: «El término “mito” no designa un contenido fabuloso, sino simplemente un modo arcaico de expresar un contenido más profundo» (Catequesis del 7/11/1979). La comparación más clara podríamos hacerla con las parábolas de Jesús: utilizan un lenguaje que recuerda al de los "cuentos" y no son relatos históricos, sin embargo, expresan de un modo magistral cuál es la verdad de las cosas, y la enseñanza que Jesús quería transmitir a la humanidad.
En los primeros capítulos del Génesis sucede lo mismo: son textos que proclaman la relación particular que Dios mantiene con su creación.
A2.- Los textos sagrados no recogen detalles menores.
Cuando la Biblia no especifica y no da detalles, no es por error, sino en coherencia con el estilo narrativo que estos relatos utilizan. Porque las Escrituras no se han redactado bajo la inspiración de Dios para satisfacer nuestra curiosidad, sino para hacernos crecer y actuar en la voluntad de Dios. Por eso, no nos da detalles cobre cosas como a qué edad tuvo la Virgen a Jesús, o qué hizo éste en los primeros 30 años de su vida, etc.
1.- Interpretación literal, no compatible con lo explicado anteriormente.
La primera opción implica sostener que Adán y Eva fueron creados por Dios como adultos directamente y de una forma que llamaríamos milagrosa, que sus hijos mantuvieron relaciones entre sí, y gracias a que vivían muchísimos años, y con la ayuda de Dios, pudieron poblar la tierra en un período relativamente corto. Esta posición se sitúa, en general, como contraria a la Teoría de la Evolución, y encuentra objeciones como el registro fósil. También hay quien, desde la interpretación literal, admite la Teoría de la Evolución afirmando que sólo los animales evolucionaron, pero el ser humano fue creado directamente por Dios, como relata el Génesis, y lo que parecen ser antepasados del hombre, sólo corresponderían a especies de primates que se extinguieron.
Aunque esta opción es admisible para un católico, no parece la más respaldada hoy en día.
2.- Interpretación no literal.
El autor del Génesis (Moisés, según la tradición) no está preocupado de realizar una exposición científica o una crónica histórica de los orígenes de la humanidad, sino de mostrarnos la posición del hombre en el mundo, y cuál es el tipo de relación que Dios quiere que mantengamos con él.
«El relato de la caída (Gn 3) utiliza un lenguaje hecho de imágenes, pero afirma un acontecimiento primordial, un hecho que tuvo lugar al comienzo de la historia del hombre (cf. GS 13,1)», Catecismo de la Iglesia Católica, 390.